El mercado de capitales brinda diferentes posibilidades de inversión. Antes de tomar una decisión es conveniente conocer la terminología básica que se utiliza en el ámbito bursátil. A lo largo del presente capítulo, se desarrollarán algunos conceptos útiles que le ayudarán a comprender las variables que afectan tanto al funcionamiento del mercado de capitales como a los instrumentos financieros que en él se negocian, para así tomar sus decisiones y optimizar la rentabilidad de sus inversiones. ¿Qué se entiende por INVERSIÓN? La inversión es una excelente estrategia de ahorro que tiene por objeto incrementar el dinero disponible. Invertir es dejar de consumir en el presente a cambio de una expectativa de mayor consumo en el futuro, siendo la tasa de interés su recompensa. Toda inversión se emprende con la intención de obtener una rentabilidad determinada y tiene implícitos distintos niveles de riesgo y de liquidez. El siguiente es un ejemplo concreto de los beneficios asociados a la decisión de invertir o no sus ahorros:
Como puede observarse en este sencillo ejemplo, la persona que decidió invertir tendría una riqueza mayor que aquélla que no lo hizo, sin tener en cuenta la posible desvalorización de los ahorros que esta última experimentaría por el efecto de la inflación. En contextos inflacionarios, no invertir significa asegurarse un resultado negativo. A la hora de decidir en qué invertir las variables de tiempo, riesgo, rentabilidad, maduración y liquidez están estrechamente relacionadas y son componentes a tener en cuenta. En la planificación de sus inversiones, las personas y empresas lo hacen para distintos horizontes o fracciones de tiempo: corto, mediano o largo plazo. Cuanto más es el tiempo del que se dispone, mayor es la posibilidad de evaluar y de considerar una gama más amplia de activos financieros. Todo dependerá del plazo en que se van a requerir los fondos, ya sea para destinarlos a consumo o reinvertirlos en otros instrumentos. Como se verá en los próximos apartados, tanto el riesgo como el rendimiento asociado a una inversión, presentan una relación directa con el tiempo o plazo de la misma. El riesgo es la probabilidad de que suceda lo contrario de lo que se espera. Las inversiones son llevadas a cabo por las expectativas de obtener un rendimiento y este rendimiento siempre tiene asociado un riesgo. Para asumir ese riesgo, el inversor requerirá mayores rendimientos, por lo que riesgo y rendimiento están directamente relacionados. Así, a menor riesgo de la inversión, menor será el retorno que se exigirá. No invertir es en apariencia libre de riesgos, pero como se mencionó anteriormente, si se realiza un análisis más racional del hecho, se demuestra que la rentabilidad de esa decisión resultaría negativa, ya que la inflación erosionaría el valor real de lo ahorrado. Los riesgos que pueden afectar a una inversión en el Mercado de Capitales son los siguientes: RIESGO PROYECTO: es el riesgo inherente a la concreción de un proyecto a realizar por la empresa emisora y a las variables que están asociadas a él. RIESGO EMPRESA: implica el riesgo asociado a la discontinuidad de la empresa emisora de un determinado activo financiero o al hecho de que la empresa atraviese dificultades financieras que le impidan cumplir con sus compromisos. RIESGO SECTOR: Representa el riesgo al que está expuesta una actividad de un sector económico respecto de otro. RIESGO PAÍS: Mide la capacidad de un país de asumir sus compromisos financieros de deuda a nivel internacional. Representa una calificación que los organismos internacionales independientes o las consultoras privadas suelen formular sobre la base de múltiples circunstancias, entre las que pueden citarse: seguridad jurídica, estabilidad monetaria y política, paz social, confiabilidad en el poder judicial, simplicidad, economicidad y certeza de los regímenes tributarios, previsionales y laborales, entre otros. En particular, el índice de riesgo país que sigue la mayoría de los mercados lo elabora el banco estadounidense JP Morgan Chase, y refleja el movimiento y los precios de los bonos y títulos de deuda de los países denominados EMERGENTES. El indicador se llama técnicamente EMBI+ y está compuesto por las siglas de las palabras Emerging Market Bond Index; es decir, Índice de Bonos de los Mercados Emergentes. Para entender qué significa el número que arroja el índice, debemos decir que se mide en puntos básicos porcentuales, donde cada 100 de estos puntos básicos porcentuales se corresponden con un 1% de las tasas frecuentemente utilizadas en nuestro mercado financiero. Así, se toma como referencia el rendimiento de los Bonos Norteamericanos y se realiza la comparación con los títulos públicos de países emergentes de similares características - plazo, cupón, amortización, etc. El parámetro no es caprichoso, ya que las consultoras que elaboran y utilizan el EMBI+ entienden que los títulos de deuda de los EE.UU. son los más seguros del mundo. Cuanto más alto es el riesgo país, más caro es el crédito para el país que emite los bonos. Las personas que deciden invertir sus ahorros, por lo general, esperan obtener una recompensa que justifique este accionar. Dicha recompensa se denomina rendimiento y se cuantifica a través de la tasa de interés. La tasa de interés es la resultante de dos elementos básicos: la demanda de fondos (magnitud de dinero de quienes necesitan o pretenden tomar un préstamo) y la oferta de fondos (magnitud de dinero de quienes tienen excedentes o ahorros y están dispuestos a ofrecérselos a los primeros, a cambio de esa compensación). Por lo tanto, la tasa de interés vigente para cada momento es determinada por la oferta y la demanda de fondos para ese mismo momento. Todo inversor debería ser indiferente a las distintas alternativas de inversión que para un mismo plazo ofrecen expectativas de retorno promedio equivalentes. Del mismo modo, si otras variables resultan constantes, a mayor plazo, el rendimiento esperado para una determinada inversión será mayor, dado que ésta estará sujeta a mayores riesgos. En el mercado existe una tasa de interés que se conoce como tasa libre de riesgo, que es aquélla que recompensa una inversión considerada como extremadamente segura. En cada momento, hay una tasa libre de riesgo que es el piso para todas las demás, que es variable y depende de las circunstancias del mercado, de la oferta y de la demanda. Conocidos los conceptos básicos de tiempo, riesgo y tasa de interés, para formular una estrategia de inversión, se debe profundizar sobre algunos factores vinculados con los mismos, tales como diversificación, horizonte de inversión y liquidez.
Dentro del mercado, existen diferentes instrumentos financieros que se adaptan a las características de todo tipo de inversor. Aquellos inversores que no están familiarizados con el riesgo, pueden encontrar activos más seguros, formando una cartera conservadora de menor volatilidad con la que se sientan más confiados. Mientras que aquellos más predispuestos al riesgo pueden adoptar una política de inversión agresiva, conformando una cartera compuesta por activos que, si bien pueden ser más volátiles, podrán significar mayores beneficios. |
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